¡SÉ UN HOMBRE!
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Donald L. Norbie
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“Velad, estad firmes en la fe; portaos varonil - mente, y esforzaos”, 1 Corintios 16:13.“Velad, estad firmes en la fe; portaos varonil - mente, y esforzaos”, 1 Corintios 16:13. “Portaos varonilmente” es una exhortación fuerte. Obvia - mente hay conducta que es definitivamente masculina en el buen sentido de la palabra. La Biblia no confunde los distintivos masculinos y femeninos.
Confusión en cuanto al papel
Hoy en la cultura occidental hay mucha
confusión en cuanto a los papeles. El movimiento
de la liberación femenina ha sido muy efectivo en
cambiar la definición de los papeles tradicionales
entre los sexos.
Es cierto que en muchos casos los hombres han
oprimido a las mujeres y, a veces, las han abusado
a causa de la fuerza física masculina. El pecado
ha afectado el trato de la mujer como ha afectado
todo aspecto de la vida. En algunas culturas se
trata a la mujer como propiedad, para ser usada y
desechada cuando ya no es deseada. Tenía pocos
derechos ante la ley. A menudo se pasaba por alto
la violación.
El cristiano bíblico siempre ha valorado a la
mujer como creada a la imagen de Dios, a igual
que el hombre. Debe ser valorada, apreciada y tra -
tada con equidad. Pero hay que reconocer que hay
diferencias entre los sexos, no sólo en lo físico
como dicen algunos hoy. La Biblia enfatiza que
hay diferencias en sus papeles.
Hoy existe la tendencia de abolir estas diferen -
cias. El matrimonio es visto como una asociación
donde ambos tienen un liderazgo igual. Ambos
tienen igual responsabilidad de ganar un sueldo y
compartir los deberes domésticos. El hombre debe
ayudar en la cocina y en la limpieza; la esposa
debe tener un empleo fuera de la casa. Puesto que
gana su sueldo debe tener igual voz en cómo se
gasta el dinero. Esto crea un sentido de indepen -
dencia para la mujer; realmente no depende del
esposo, ni él depende de ella. Esto produce difi -
cultades, el divorcio parece una opción atractiva.
Fuera del hogar las mujeres están más activas
en posiciones tradicionalmente ocupadas por
hombres. Las mujeres ya están en la policía,
llevando armas. Trabajan en el servicio de bombe -
ros en posiciones peligrosas. Mujeres ya están en
el liderazgo comercial y político. En las fuerzas
armadas quieren estar activas en cada esfera, aun
en el combate. La meta es hacer todo lo que los
hombres tradicionalmente han hecho.
A causa de esta tendencia ya no tienen un lugar
especial en la sociedad. Antes los hombres mos -
traban respeto a las damas. Un caballero se levan -
taba al entrar una dama en el cuarto, le daba su
asiento, abría la puerta para ella y en muchas
maneras la hacía sentir que era una dama. Muchas
mujeres hoy se burlan de tal conducta y resienten
favores especiales de hombres. Sienten que les de -
grada; quieren ser iguales que los hombres. Enton -
ces en gran parte la caballerosidad ya no existe.
Además se nota que el hablar de la mujer ha
empeorado. Maldicen como hombres. Quizás sea
el resultado natural de trabajar junto con ellos que
usan malas palabras, aunque en tiempos pasados
los hombres cuidaban de su lenguaje en la presen -
cia de las damas. También algunas mujeres
quieren parecer rudas, con la capacidad de vivir y
hablar como hombres. Es alarmante oír a mujeres
guiando a sus hijos, saliendo por sus bocas malas
palabras como de una cloaca. ¿Cómo será la
próxima generación?
Ahora hay oposición al uso del pronombre
masculino de Dios. Esto se considera discrimina -
ción sexual. Se ha hecho una nueva traducción de
la Biblia que elimina tales usos. Charles Colson
fue criticado por un artículo que escribió. “¿Mi
crimen? Usé las palabras ‘humanidad’ y ‘hombre’
como incluyendo tanto a hombres como a mu -
jeres. Esto, me dicen, ‘ofende la dignidad de
mujeres’”.
En otro artículo escribió, “A diferencia de
feministas europeas, que pelearon para los dere -
chos de las mujeres pero reconocieron las dife -
rencias entre los sexos, las feministas en los
Estados Unidos tomaron el rumbo que dice que
hombres y mujeres son seres idénticos con
cuerpos distintos. Cualquiera que dijera que
hombres y mujeres eran diferentes era criticado
como un cerdo machista”. (Christianity Today, 25
de noviembre de 1991)
La generación actual en el mundo occidental ha
visto oposición contra los papeles de hombres y
mujeres, papeles aceptados por miles de años.
Algunos llamarían esto progreso e ilustración.
Muchos creen, sin embargo, que la diferencia de
papeles no sólo se enseña en la Biblia, sino que es
parte del mismo orden de la creación. Es “natural”
que el varón tome el liderazgo y que sea el que
defiende y provee para su familia. La mayoría de
las culturas a lo largo de la historia han reconocido
y aceptado esta realidad.
Donald L. Norbie
Donald L. Norbie is an excellent Bible teacher and an established author now living in Colorado. While attending High School in Tucson, Arizona, he was led to Christ by T. B. Gilbert in 1938 and began to fellowship with the Bible Chapel there. He went on to earn his Master's degree at Wheaton College.









